domingo, 7 de diciembre de 2008

La aventura de ser maestro (mi nueva visión)

Al leer el artículo de José M. Esteve, en su obra “La aventura de ser maestro”, inevitablemente reflexiono y me logró ubicar (según el autor) en lo que el denomina como un profesor de secundaria, sinceramente, mi finalidad no era la de ser profesor era más bien el de encontrar un lugar en la investigación y ciencia (el sueño de un 99% de casi todos los biólogos) para así realizarme profesionalmente según yo. Obvio, que esto no se logro, pero alcance otros objetivos muy significativos en mi vida profesional. Más tarde, me dedique a la docencia y bueno me enseñe a ser profesor quizá por error.

Pero desde el primer momento en que estuve frente a un grupo, comprendí lo importante que sería para mi esta nueva profesión, tengo claro que el ser docente implica una gran responsabilidad, hay que prepararse día a día y actuar con humildad frente a nuestros alumnos (quizá esto se lo debo a mis profesores de la universidad, ya que ellos dejaron la semilla dentro de mi; en ellos siempre vi profesionalismo y responsabilidad, atributos que hoy como docente me caracterizan). Es por esto que se, que de nosotros depende en mucha medida que nuestros estudiantes quieran seguir nuestros pasos y estudiar nuestra misma carrera (en el mejor de los casos) o alguna otra.
Siempre procuro que se interesen en mis clases, que las vean atractivas para se les hagan menos tediosas, logrando de esta forma engancharlos y obtener clases muy participativas. Siempre me dirijo a ellos de una forma respetuosa, para que sea reciproca esta situación.

Hoy disfruto que mis ex alumnos, me manden mensajes, me saluden donde quiera que me vean y siempre veo en ellos, esa mirada de respeto y agradecimiento que me hace sentirme como un pavorreal, y esto.... no lo cambio por nada (aunque el sueldo no lo refleje).

En conclusión, me encanta ser maestro lo disfruto día a día en el salón de clases. Ahora se que es mi pasión y también se que debo prepararme, para que ellos siempre, siempre te vean con admiración.

Los alumnos son personas hambrientas de conocimientos, si se les ofrece un manjar sencillo pero apetitoso ellos se lo acabarán y te lo agradecerán eternamente.

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